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La tecnología de ozono de Biocool podría cambiar la industria


La compañía neozelandesa Biocool Systems está proporcionando a la industria nuevas soluciones de almacenamiento en frío, con una modernísima tecnología de ozono que detiene la producción de etileno, evita la pérdida de frutas durante el almacenamiento y reduce la mala calidad en la producción.

"El ozono desinfecta completamente la cámara", explica el director de Biocool Systems (BCS), Jason Costello.

"En resumen, mata las bacterias, los hongos y el moho, al mismo tiempo que elimina el etileno".

Aunque las cámaras frigoríficas suelen utilizar productos químicos y máquinas de depuración de etileno para solucionar estos problemas, Costello afirma que el ozono es "un todo en uno".

"Con nuestro sistema, es más barato, porque no hay que tener funcionando una máquina de depuración de etileno ni usar productos químicos para esterilizar. Simplemente se instala la máquina y ella lo hace todo".

La compañía lleva años desarrollando y perfeccionando su tecnología, y ha creado una unidad pequeña que funciona completamente con una fuente de alimentación monofásica y se puede adaptar para ajustarse a las cámaras frigoríficas de distintos tamaños.

Costello explica que BCS va actualmente por su quinta temporada en Nueva Zelanda, y está lista para expandirse a otros países.

"Durante los primeros años, quisimos hacerlo bien. Hemos estado casi cinco años perfeccionando

esta tecnología y por fin estamos en la etapa en la que podemos enviar equipo a otros países con total seguridad en ello", explica, y añade que su enfoque "plug-and-play" los diferencia de otras compañías que trabajan con ozono.

Afirma que el mayor desafío para BCS ha sido enseñar a la gente la manera en que funciona el ozono. Este compuesto natural está formado por tres átomos de oxígeno y posee un periodo de semidesintegración de 20-30 minutos, tras lo que se convierte de nuevo en oxígeno sin dejar ningún rastro.

"El ozono no deja absolutamente ningún residuo; eso es lo bueno", comenta Costello.

"Resulta de especial importancia en las cámaras frigoríficas, porque neutraliza completamente los contaminantes y los olores, de modo que se pueden tener cebollas un día y fruta el siguiente, ya que evita la contaminación cruzada".

Las máquinas de BCS fabrican ozono in situ, se pueden instalar en la cámara frigorífica o como unidad externa, y generalmente ocupan muy poco espacio. Una vez enchufadas, Costello afirma que funcionan electrónicamente con los requisitos establecidos.

"La semana pasada hemos añadido nuevos sistemas en los que hay una pantalla LED fuera de la cámara frigorífica y todas las lecturas y ajustes se pueden hacer desde fuera. De esa manera, no hay que entrar ni salir de la cámara mientras está en tratamiento y, si se necesita entrar, se pueden ver los niveles de antemano para asegurarse de que cumplen los requisitos de salud y seguridad".

Explica que BCS ha presenciado muchos cambios en los últimos cinco años, especialmente porque

la gente se ha vuelto consciente de la eficacia del ozono si se aplica correctamente en la industria.

"Lo que tiene el ozono es que hay que calcular los detalles específicos para su uso. De modo que la verdad es que hay mucha gente que ha probado el ozono en el pasado y dice que 'no funciona', cuando en realidad es el sistema que usaban el que no era eficaz", afirma.

"Lo que hacemos de forma diferente a los demás es que partimos una aplicación industrial específica y nos proponemos crear una solución 'plug-and-play' para un problema en concreto. Eliminamos todas las complicaciones".

Añade que las ventas de BCS han aumentado de forma continua todos los años desde que empezaron a trabajar en la industria de los productos agrícolas frescos y el almacenamiento en frío, basándose casi completamente en los pedidos de sus clientes previos.

"Tuvimos un cliente el año pasado al que prestamos tres unidades, y volvió este año con un pedido de 20 unidades. Otra persona pasó de 5 unidades el año anterior a 35", asegura.

"Ahora, la mayoría de nuestros clientes tienen nuestras unidades de ozono instaladas en sus cámaras frigoríficas, porque, en comparación con las cámaras sin tratar, los resultados son completamente diferentes. Esta tecnología habla por sí sola".

Con una cartera de clientes ya establecida en Nueva Zelanda, Costello cree que BCS está lista para presentar su innovadora tecnología de almacenamiento en frío al resto del mundo.

"Nuestra cartera de clientes actual nos ha mantenido ocupados y continúa haciéndolo, pero ha llegado el momento de que la gente nos conozca y crecer a partir de aquí. Creemos que esta tecnología podría cambiar la industria", concluye.

Fuente: freshplaza.es


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